La ciudad de Murcia volvió a demostrar este pasado sábado su pasión por el deporte popular con la celebración de la XII «Binter Night Run», una de las citas más esperadas del calendario regional de carreras populares. Miles de corredores y numerosos aficionados llenaron las calles del centro de la capital murciana para disfrutar de una prueba que combinó deporte, espectáculo y un extraordinario ambiente nocturno.

Desde primeras horas de la tarde se respiraba un ambiente festivo en las inmediaciones de la Plaza de la Cruz Roja y el Paseo de Garay, punto neurálgico de una carrera que volvió a contar con una magnífica acogida por parte de la ciudad. Familias, amigos y aficionados al running se repartieron por distintos puntos del recorrido para animar a los participantes, convirtiendo las calles murcianas en un auténtico escenario deportivo al aire libre.

La prueba ofreció nuevamente sus dos modalidades habituales. La distancia de 5 kilómetros abrió la jornada a las 20:30 horas, permitiendo a corredores de todos los niveles disfrutar de un recorrido accesible y atractivo por el corazón de Murcia. Más tarde, a las 21:45 horas, llegó el turno de la exigente prueba de 10 kilómetros, destinada a quienes buscaban un mayor desafío deportivo. Ambas salidas se realizaron de forma diferenciada, una decisión organizativa que permitió una mejor gestión de los participantes y una experiencia más cómoda y segura para todos los corredores. En la modalidad de 5K el único participante fue «Juan Antonio» que realizó la prueba en unos meritorios (29:27 minutos) quedando en la posición 192 de (SNM). En la modalidad de 10k la representación del club fue más nutrida: Pedro José (36:53) consiguiendo un «tercer puesto» de su categoría (M45M), María José (48:41) y otro «tercer puesto» de su categoría (M45F), Pepe (45:02) y una posición «23» en «M40M», Martín (47:44) y una posición «45» en (M35M), Jesús (54:27) y una posición «66» en (M45M) y Antonio (47:45) y una posición «149» de su categoría.

Pero si algo merece una mención especial fue la excelente labor de la organización una vez cruzada la línea de meta. Los participantes pudieron disfrutar de una amplia zona de avituallamiento final perfectamente preparada, donde no faltaron bebidas, alimentos de recuperación y numerosos productos aportados por distintas marcas colaboradoras. Este espacio se convirtió en un punto de encuentro para corredores y acompañantes, favoreciendo la convivencia y el intercambio de experiencias tras el esfuerzo realizado. Además, la tradicional bolsa del corredor volvió a ser uno de los aspectos más valorados por los participantes. Completa, variada y repleta de obsequios y productos de los patrocinadores, constituyó el broche perfecto para una jornada deportiva que destacó por el cuidado de todos los detalles.

Filippedes, más que un club

Por: Antonio Ibáñez

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