El pasado 1 de mayo se disputaba en el centro de Portugal la primera edición del Oh Meu Deus como carrera UTMB. Habiendo varias distancias: 100 millas, 100k, 50k y 20k, yo participé en la prueba de 50k con el objetivo de conseguir running Stone para el próximo sorteo de UTMB.
La salida fue desde la localidad de Loriga a las 8 de la mañana donde unos 700 corredores nos reunimos para realizar la prueba. Mis sensaciones no eran las mejores porque arrastraba unas molestias en los cuádriceps. La primera parte de la carrera era la más dura, ya que tuvimos que recorrer la mayor parte del nivel positivo, incluso con un tramo de 1000 m positivos en 3 km. A pesar de las durísimas rampas el paisaje era impresionante. Esta primera parte tenía de todo: bonitas estaciones de esquí, lagos espectaculares, bajadas mojadas de roca, etc. Tras pasar de nuevo por la localidad de Loriga, comenzó la segunda parte de la carrera, a priori más asequible (aunque para nada lo fue después). El cansancio acumulado, el aumento de la temperatura y que el perfil no reflejaba la dureza de las subidas, hizo que esta parte fuera la más sufrida de la carrera. Los últimos kilómetros me acompañó un flato que no me dejó descender todo lo rápido que me hubiera gustado. Conforme me iba acercando a Seia, el pueblo donde finalizaba la carrera y oía las voces del speaker, me fui encontrando mejor por la ilusión de llegar y ver a mi hija de 9 meses, con la que crucé la meta.
Filippedes, más que un club.
