El 10 de mayo se disputaba en la localidad guipuzcoana de Azpeitia la carrera de Trail Domusa teknik 40 MLK. Yo participé en la distancia ultra que constaba de 65km y 3700m de desnivel positivo que además albergaba el campeonato de España de ultra de la RFA . Los días previos a la carrera estuvo lloviendo y preparando el terreno para la que se nos venía encima a todos los corredores.
La mañana de la carrera amaneció con niebla pero sin lluvia y una temperatura perfecta para correr. Salimos a las 8 de la mañana, era mi primera carrera en el País Vasco y la verdad que nunca había visto tanta animación en la salida de una carrera fue muy emocionante. Fuimos avanzando los primeros kilómetros y ya se atisbaba el verde de los paisajes que íbamos a disfrutar durante todo el día.
En lo personal a partir del km 10 vi que no iba a tener mi día, me encontraba con fatiga de piernas que no sabemos a qué achacar claramente, pero bueno fueron pasando los kilómetros y las horas y parecía que lo podíamos controlar, que esa sensación no iba a más. Pero sobre el km 25 apareció la lluvia fuerte, el frío y el viento y en ese momento sí que aparecieron las dudas de verdad y el miedo a una retirada puesto que quedaba muchísima carrera, las piernas no iban bien y la cabeza se veía muy lejos del final. Decidí esperar al kilómetro 33 que había un avituallamiento en el que tenía prevista una parada para recargar y comer algo de pasta y ahí decidir qué hacer. Cuando llegué no me dio tiempo ni a pensar, llovía mucho y sin darle muchas vueltas cogí un sandwich y tiré para delante para no parar y enfriarme. Cuando me di cuenta llevaba 35 kilómetros y ya tenía que llegar mínimo al 43. Dejó de llover, entré en calor y me fui encontrando mucho mejor, a partir del kilómetro 40 fueron los mejores en cuanto a sensaciones. Hacía sol y las piernas respondían, fue aquí donde pude disfrutar mucho entre barro, caídas y risas con compañeros de carrera. Llegué al kilómetro 53 que pasaba por el pueblo de Azpeitia para afrontar la última subida y más dura de la carrera. En plena subida nos pilló una tormenta que la complicó muchísimo pero llegué arriba con el cansancio acumulado pero relativamente bien, así que ya solo quedaba el último descenso luchando contra el barro y a meta. La entrada a meta fue espectacular, con una animación impresionante y yo super contento porque fue una carrera muy complicada en todos los sentidos y conseguí acabar con una sonrisa que no se me va a olvidar nunca.
Club Filippedes Moratalla, más que un club.
Por Iván Olit

