El pasado 7 de marzo se disputaba la segunda prueba del circuito de la Ibérika Trail en la sierra de Guadarrama en la localidad madrileña de Mataelpino.

22 kilómetros de carrera con 1400 metros positivos que iban a estar marcados por la mala climatología: la lluvia, que no cesó desde la salida hasta la meta, en la parte más alta de la sierra caía en forma de nieve. Doscientos corredores estábamos en la salida dispuestos a sufrir y a disfrutar de las condiciones en la montaña, a partes iguales.

Mis sensaciones no eran las mejores ni durante esa semana ni el día de la carrera por un proceso gripal en curso. A pesar de todo, salí y los primeros kilómetros no fueron mal del todo: eran la primera subida que ascendí a un buen ritmo sin demasiada fatiga. Cuando empezó la bajada, fue cuando mejor me encontré durante la carrera. Me enganché a un grupo de corredores que bajaba fuerte y fui con ellos marcando muy buenos tiempos en descenso. Una vez abajo sufrí un esguince leve de tobillo que me permitió seguir corriendo, aunque sin poder mantener el ritmo que llevaba hasta ese momento. A continuación, llegó la última subida y ya me encontraba fatigado por el desgaste físico de la anterior bajada. A pesar de ello conseguí recuperar ritmo y pude subir medianamente bien. En la última bajada, que era muy técnica sumado a la lluvia y nieve, el dolor del tobillo me hizo ser conservador en ese tramo. Aun con todas las dificultades conseguí llegar a la meta a las 2 horas y 38 minutos, estando muy contento con una carrera que se me complicó bastante pero que pude reponerme a las adversidades.

Filippedes, más que un club.

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