Mañana del domingo 07 de diciembre de 2025, día soleado y muy frío que pronto dio paso a un ambiente alegre y de compañerismo entre los diferentes atletas y el grueso de la organización de La Vara Trail que hicieron amena la espera de la salida de las dos pruebas programadas, La Vara Half de 21 km +1100, 08:30 horas y la Vara Promo de 15 Km + 650, 08:45 horas. Salida en la Casa Forestal de las Piñas, Caravaca de la Cruz, una pintoresca ciudad situada en la Región de Murcia, conocida por su rica historia, sus fiestas y, sobre todo, por ser un lugar de peregrinaje, aventura y deporte.
Este año, la prueba contó con una nueva variante en su trazado, un recorrido que comenzó en la emblemática Casa Forestal Las Piñas, en el corazón del monte, y llevó a los participantes a través de senderos escarpados, pendientes vertiginosas y caminos que desafiaron tanto la resistencia como la habilidad técnica de los corredores. Salida rápida buscando posicionarse ante la inminente senda escarpada que se avecinaba, 1 km que posicionó rápidamente a los corredores más exigentes hasta llegar a la pista de las Balsicas, un tramo más rápido que permitió a los participantes estirar las piernas antes de enfrentarse a la primera gran bajada. La pista, en buen estado, llevó a los corredores hasta la urbanización Buena Vista. Seguidamente los corredores tomaron una senda empinada que ascendía paralela a los Montaores, senda, angosta y rocosa, un constante desafío para las piernas, que ya comenzaban a resentirse tras los primeros kilómetros. La inclinación de la ruta hizo que muchos optaran por alternar caminatas rápidas con tramos de trote, un servidor venido arriba por encontrarse en la 5º posición de la general optó por la actitud más agresiva, buscar meter terreno de por medio en un tramo tan exigente, continuando el esfuerzo en la senda serpenteante hacia la Alberquilla, un paraje de gran belleza, pero igualmente complicado. La senda aquí era estrecha, con piedras sueltas y terreno irregular que ponía a prueba la destreza de los participantes. . A pesar de la dureza del terreno, la sensación de estar rodeado por la naturaleza virgen y el aire fresco de la sierra proporcionaba una recompensa intangible a cada corredor. Más adelante se separaban ambas pruebas, dirigiéndose la Half hacia el Pico del Buitre y la Promo en dirección a un descenso vertiginoso hacia Casa Peñarrubia, que puso a prueba la habilidad técnica y la valentía de los participantes. El terreno era suelto, y las piedras, combinadas con la pendiente pronunciada, hicieron de este tramo uno de los más peligrosos de la carrera. Muchos se lanzaron a toda velocidad, aprovechando la oportunidad de avanzar, pero otros se tomaron el tiempo necesario para garantizar la seguridad en cada paso.
A medida que la carrera avanzaba, los corredores tomaron la sensacional senda de los Castillicos, una ruta que serpenteaba a través de la montaña, entre formaciones rocosas y pequeños barrancos. Este tramo ofreció una mezcla de emociones: la belleza de los paisajes y el cansancio acumulado en las piernas se entrelazaron en una mezcla de sensaciones. La senda, aunque impresionante, seguía siendo técnica, con tramos que requerían de habilidad y concentración. Los corredores se aferraron a su determinación, sabiendo que la recompensa estaba cerca. La llegada a los segundos merenderos del Nevazo marcó el último gran esfuerzo de la jornada, un terreno más llano que permitía a los participantes acelerar el paso, aunque las fuerzas ya comenzaban a escasear.
Tras el esfuerzo titánico de la subida a los segundos merenderos del Nevazo, los corredores sabían que aún quedaba una última prueba que pondría a prueba tanto sus habilidades como su capacidad para mantener la concentración. La bajada final, de hecho, fue una de las partes más técnicas y peligrosas del recorrido, donde un servidor logró superar dos posiciones hasta llegar a la 3º ansiada plaza de la general. Desde los merenderos, hacia Las Balsicas se presentó como una mezcla de terrenos técnicos, senderos abruptos y zonas de piedras sueltas, que parecían diseñadas para desbordar a los corredores más fatigados. Este tramo fue, sin lugar a dudas, uno de los más exigentes de todo el recorrido, con un terreno que, a pesar de ser fascinante, exigió máxima precaución. La senda, estrecha y rodeada por la espesura del bosque, era tan peligrosa como espectacular. Los árboles y las rocas se interponían en el camino, mientras el suelo, a menudo cubierto de raíces y piedras, deslizaba bajo los pies. Aquí, la velocidad y la técnica se combinaron de manera peligrosa: aquellos que se aventuraron a descender rápidamente lo hicieron con valentía, pero con el riesgo siempre presente de perder el equilibrio. Por otro lado, los corredores más cautelosos se tomaron su tiempo, buscando el mejor apoyo en cada paso, pero sin dejar de avanzar hacia la meta. Este tramo final parecía desafiar la mente tanto como el cuerpo. Las piernas, cansadas y tensas, buscaban el último respiro, pero la atención nunca podía relajarse. Cada paso tenía que ser preciso y calculado, sabiendo que cualquier desliz podría significar una caída o un golpe doloroso.
Al fin, después de una bajada especialmente técnica y llena de peligros, los corredores lograron llegar a una pista más amplia, donde pudieron recuperar algo de ritmo. No duró mucho, porque pronto se toparon con la última senda técnica, un último reto antes de alcanzar la meta. Este último tramo hacia la meta parecía al mismo tiempo un alivio y una prueba de fuego. Los corredores, con las piernas agotadas, avanzaban entre los altos árboles, sobre una capa de tierra y raíces que exigían atención constante. La recompensa, sin embargo, estaba cerca. A lo lejos se divisaba la Casa Forestal Las Piñas, el punto de inicio y el esperado final de esta jornada épica. A medida que los corredores alcanzaban el último kilómetro, el cansancio se transformaba en una energía renovada: ya solo quedaba llegar. La llegada a la meta, en la misma Casa Forestal Las Piñas, fue el broche final de una carrera que, por momentos, pareció interminable. Pero al cruzar la línea de meta, todos los esfuerzos, los momentos de duda y las dificultades quedaron atrás. Cada corredor, con su rostro sudoroso y su cuerpo agotado, recibió el reconocimiento de los que les habían animado a lo largo del recorrido, pero también el aplauso de sus propios logros.
La Vara Trail 2025 fue una prueba de fuego, no solo para los más veloces, sino para todos los que se atrevieron a desafiar las montañas y sus imprevistos y se dignaron a perder el miedo en esas bajadas criminales, que cualquier traspié hubiera convertido en una grave lesión, pero la verdadera victoria fue para todos los que cruzaron la meta, independientemente del tiempo.
En cuanto a la participación del club Filippedes Moratalla destacar a Iván Olit que disputó la prueba Half quedando en una meritoria 9º plaza de la general, nuestro querido Pepe que en la misma distancia (21 Km.) logró la 3º posición de su categoría Máster, enhorabuena, Amelia que quiso probar experiencias nuevas y colaborar con la organización ejerciendo de Escoba en la prueba Half, siempre dispuesta a ayudar, un sol de mujer. Y por último un servidor Soriano que participó en la prueba Promo de 15 Km, subiendo tres veces al podium, cosa inaudita que potencia el trabajo que hay detrás y lo difícil que es llegar a un estado de forma brutal a este último tramo de la temporada. 3º posición de la general absoluta, 1º Master y 1º Local, para redondear un fin de semana espectacular rodeado de la familia Filippedes.
Filippedes más que un Club.
Por: Antonio Jesús Guerrero Soriano
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