Maratón Chicago 2019
El maratón de Chicago forma parte de los denominados “Six Mayors” junto a Berlín, Londres, Tokio, Boston y Nueva York; celebrándose el domingo antes del día de la Hispanidad (Columbus Day en EEUU). En 2019 se celebró el 13 de octubre, con salida y llegada en avenida Columbus de Millennium Park, en pleno centro de Chicago.
Mi historia con el maratón empieza un año antes, cuando Félix, el presidente del C.D. Filippedes Moratalla me convence a pesar de mi miedo por el maratón, para ir a Berlín con él. Mi marca fue 3:45:00, siendo muy conservador en la carrera debido a la falta de experiencia en maratón, el miedo y respeto que me produce la distancia, y el año que llevaba de lesiones y problemas musculares. Eso hizo que a pesar de que mi entrenador Javi Villegas intento convencerme que estaba para mejor marca y que arriesgara, ser conservador para acabar después de un duro entrenamiento durante los meses de verano en la playa. Terminé con tan buenas sensaciones y me gustó tanto la experiencia que algo se despertó en mí, la magia del maratón, y me decidí a completar los Six Mayor poco a poco y sin prisas.
Cuando se abrió el sorteo de dorsales para Chicago, me inscribí con pocas esperanzas, ya que la probabilidad es 1/5, pero para mi sorpresa me tocó. You are in decía un mail en mi bandeja de entrada, y ahí empezó todo.
El año 2019 ha sido muy bueno para mí, he entrenado bien, no he tenido problemas musculares, gracias al trabajo con pesas y Pilates, y llevaba una buena base de resistencia gracias al debut en trail (cosa que he descubierto que no se me da mal). Todo ello ha hecho que consiga mis mejores marcas en todas las distancias (cosas de la preparación para un maratón que te cambia la vida).
Con el dorsal para Chicago en el bolsillo empieza la preparación para el viaje, gracias a esto no dependes de touroperador y puedes ahorrar mucho dinero, busco hotel y vuelo con casi un año de antelación y convenzo a mi mujer que se venga conmigo y que podrían ser nuestras vacaciones este año (lo mío me costó, iba a ser nuestro primer viaje juntos sin niños).
Y como quien no quiere la cosa llega Julio y empieza la preparación para Chicago. Este año lo llevo mejor, no sé si porque no es la primera vez o porque hace menos calor y humedad en la playa, pero asimilo mejor los entrenos que es lo más duro del maratón.
Sin darnos cuenta nos plantamos en la semana de la maratón, y el jueves nos vamos para Chicago. La idea es ir el viernes a la feria del corredor (impresionante y muy bien organizada, donde nos dejamos llevar por el espíritu consumista y nos traemos prendas de recuerdo del evento) y el sábado correr el 5k previo (donde conocimos a Miguel un español que trabaja en el parlamento europeo en Estrasburgo).
Chicago nos recibe con lluvia y humedad, el viernes salgo a rodar a las 6 am con lluvia y 22ºC, pero a continuación para, sale el sol que ya nos acompañara durante toda la estancia en la ciudad y baja la temperatura a 5-7 ºC.
El domigo me levanto sobre la 4 am para desayunar, me visto y voy andando hacia la salida, a escasos 600 m de nuestro hotel. Lo primero que me llama la atención es la organización y controles de seguridad para entrar en los corrales de salida.
Ya estamos en el cajón de salida escuchando el himno americano a capela con camiseta térmica y guantes por el frio, nervioso e impaciente. Hablando con el míster me dice de ir a ritmo de 3:35 y si me veo bien apretar, pero me siguen asaltando dudas (no he venido hasta Chicago ni he invertido tanto para petar y no terminar).
Salida y empiezo a correr, con mi marca salgo del cajón de 3:45, así que aprieto a ver si cojo a la bandera de 3:35. Llego a ella sobre el km 5-7 y estoy unos metros con ella pero me encuentro muy bien (no sé si será el frío pero voy como si nada). La primera parte del recorrido sube y baja por las avenidas del centro cercanas a nuestro hotel por lo que puedo ver a mi mujer en tres ocasiones, cosa que me da alas. Sigo para delante, intentando llegar a la bandera de 3:30 con un ritmo constante rozando por debajo de 5:00 min/km.
Se van sucediendo los distintos barrio de Chicago, el italiano, Chinatown,… todos llenos de gente que te llevan en volandas. No me lo creo me encuentro muy bien, pero sobre el km 30 decido ser conservador porque empieza a hacer más viento y el terrero es un mínimo sube y baja; hasta que sin darme cuenta me encuentro ya en dirección a la meta y decido darlo todo.
Termino en 3:29:05, no me lo creo, no me había imaginado esa marca ni en mis mejores sueños. Abrazo al que me pone la medalla, y me voy al guardarropa a cambiarme para ir a buscar a mi mujer en meta.
La maratón es verdad lo que dicen que tiene algo especial, una combinación de sufrimiento y felicidad extraña; y Chicago es una maratón muy bien organizada, con mucho público que anima sin parar y unos voluntarios numerosos y simpáticos a lo largo de los numerosos puntos de avituallamiento (da la impresión que el avituallamiento es continuo durante toda la carrera de la frecuencia).
Por cierto que se batió el record del mundo femenino ese día (en Berlin se había batido el masculino)
Después de la carrera ducha y empezaba la semana de turismo por una ciudad increíble que merece la pena visitar, incluyendo partido de Chicago Bulls. Ahora a ahorrar y si tenemos salud a por la próxima.

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